Y vi tu silueta en la noche, mirada felina y verde jade, pestañas tupidas e incitantes, peligro y fuerza en una mirada salvaje y cuadro de aventura enmarcado por esas cejas negro-azabache perfiladas.
Luna llena, noche oscura; el viento revolvía tus cabellos, velo y límite ondulado de tu rostro, melena densa y fragante, pura y primigenia. Me acerqué.
Olías a mujer y deseo, a vino tinto y rosas rojas, a Vodka seco y sábanas vacías. Te hablé.
Pálida bajo la luz de la luna, piel tersa y vestido negro de seda. Hacía frío, pero tu piel estaba caliente en aquel vestido corto y decorado sin mangas. Las palabras sobraban frente a nuestro balcón.
Labios rojos pintados, dulces y afrutados, verdadero fruto prohibido del edén.
Me miraste y te vi, sonrisa dulce e inocente, mirada incitante y melena salvaje. Un roce y mirada, cualquier gesto de tu cara seducción. ¿Qué debo hacer para llevarte a la cama?
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La chica del balcón?, ay, mis palabras iban destinadas al chico de la terraza, ;)
ResponderEliminarHabrá que presentarlos pese al hombre del salón^^
ResponderEliminarÁngeles, encantada, tengo un nuevo post
ResponderEliminarY yo ambrosía de una musa que acabo de encontrar.
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